Duende

En el barrio, camino abajo,

a cualquier hora, vos lo veras.

Un ser pequeño, de tranco lento,

que se sonrie al recordar.

Reparte panes, a los Pequeños,

y hasta enseña como cantar.

Lleva lo puesto, y eso le alcanza,

son sus tesoros verlos pasar.

Y, quien te dice, que al tropezarte,

en un escombro, allá en Luján,

un Duende verde tienda su mano

para que sigas tu caminar.

 

Chau, Duende. Gracias por todo.

 Federico Pinto

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