MAYO “Estaba en la cárcel y me visitaste…”

A la manera especial del padre Pepe y la hermana Patricia, desde la Parroquia San Juan Bosco se visita dos días a la semana a los reclusos de la unidad 46 de José León Suarez, con quienes se comparten experiencias, mates, alguna galleta y mucha amistad, ofreciéndoles así la posibilidad de acercarse a Dios. El objetivo es el de siempre: ayudar a que se forme una comunidad, que se preocupen por ellos y por los otros, encontrar en la amistad de la persona que tengo al lado al espíritu de la fe católica, “amarse los unos a los otros”.

Los encuentros se amenizan con la guitarra y la voz de Patricia, que sabe encantar a todos con su música, a tal punto que en una de estas visitas todos los presentes cantaron y bailaron “Me pongo a caminar” y por infantil que pareciera la música, todos cantaron lo que mostró que cuando se propone algo desde la Fe, el espíritu de Dios se hace presente y cambia la vida de las personas.

Otras de las iniciativas desplegadas desde la Parroquia es la presencia de una delegación del Hogar de Cristo “Gaucho Antonio Gil”, que dos días a la semana visita la carpintería para poder dialogar con personas adictas con la intención de ayudarles a mejorar su vida. En esos encuentros se dialoga sobre las particularidades de cada adicto, asumiendo lo que decía Jorge Bergoglio antes de ser Francisco: “a la vida hay que tomarla como viene” con todas sus particularidades, lema del Hogar de Cristo con el objetivo de trabajar cuerpo a cuerpo, tratando de entender estas particularidades. En este caso se trata de personas adictas en un ambiente como es un penal, donde el contacto con realidades duras es cotidiano. Los encuentros se dan durante la tarde, después de comer, cuando el equipo del Hogar de Cristo se acerca hasta la cárcel para hablar, mate de por medio. Marcos, Emilio, Devis y profesionales estables del Hogar tratan de construir puentes que hagan más fácil la tarea de recuperarse. Hacia el final de la tarde, luego del momento de reflexión, se reza una oración muy simple pero que expresa de forma muy sencilla el dilema de un adicto y su pedido de auxilio al Padre: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia”

Así como la parroquia San Juan Bosco ayuda y da contención a las personas que se encuentran en el penal, ellos mismos han realizado numerosos trabajos en la misma carpintería donde se reúnen el Hogar de Cristo. Fabricando bancos, mesas y algún otro mueble necesario para las numerosas capillas que tiene la Parroquia se establece un círculo virtuoso donde todos colaborar para el bienestar de todos de forma desinteresada. Las personas que realizan estos muebles no se imaginan las actividades que están facilitando, de la misma forma que las personas que integran la parroquia San Juan Bosco, no imaginan lo mucho que cambia la vida de las personas que visitan con cada actividad en el penal 46.

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