Sin mosquitos no hay dengue

Consejos para combatir el dengue en las villas. La prevención no es fumigar, sino eliminar los criaderos o potenciales criaderos

El Dengue es una enfermedad infectocontagiosa grave causada por un virus que se transmite a través de la picadura de un mosquito llamado Aedes Aegypti, que mide tan solo 4 milímetros, más chico que el mosquito tradicional y que, para colmo, no hace ruido al volar. Esta variedad que transmite el Dengue tiene hábitos domiciliarios, lo que quiere decir que su nacimiento, crecimiento y reproducción se realiza en nuestras casas. El macho solo se alimenta del néctar de las flores y plantas. La hembra, es la que nos pica porque necesita sangre para el desarrollo de sus huevos.

Hasta la actualidad no hay medicación que elimine los virus, ni tampoco vacunas que prevengan la enfermedad; por lo tanto, el único y mejor tratamiento es eliminar el mosquito y sus larvas.

Este mosquito necesita poco para desarrollarse. Simplemente, le bastan agua y humedad: envases caseros, tachos, tanques de agua, floreros, neumáticos, tapas de gaseosas, botellas vacías, latas y todo tipo de recipiente que pueda contener agua por un tiempo. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer para combatir el dengue, es revisar diariamente nuestro domicilio, dentro y fuera de la casa, especialmente después de una lluvia, y eliminar todo vestigio de agua por más pequeño que sea, esté limpio o sucio. Y en los recipientes que deben tener agua, ésta debe ser cuidada, como la de bebederos de animales y floreros (recambiada, en lo posible cepillando el interior del recipiente al hacer el cambio de agua, porque allí están pegados los huevos del mosquito). Hay que acostumbrarse a que todo recipiente contenedor de agua debe siempre quedar dado vuelta, incluso las botellas deben dejarse en esa posición.

Las condiciones que favorecen el desarrollo de estos mosquitos son la humedad, los sitios sombríos para reposar y las elevadas temperaturas. El mosquito adulto es aeroterrestre, y necesita sitios más o menos húmedos para no deshidratarse, y tampoco exponerse a vientos fuertes. Por eso busca lugares reparados para descansar como galpones, lavaderos, baños, que además de no correr casi viento allí, son también sombríos y húmedos en general.

Debemos ser cuidadosos y tener en cuenta que la prevención no es fumigar, sino eliminar los criaderos o potenciales criaderos. Fumigar sólo sirve por algunos días -muy pocos, ni una semana- y la población de mosquitos se recupera. Fumigar como si eso fuera prevención hace que estos insectos generen resistencia y luego en el sitio y momento donde hay mosquitos infectados (que son los que efectivamente pueden transmitir el dengue) la fumigación ya no sirva.

Aún no terminamos la temporada cálida y los casos se seguirán acumulando, pero también dependerá de cómo nos manejemos como comunidad y cuánto nos involucremos en la prevención. Hay que conectarse con los vecinos y recordar que no debemos acumular agua, además de llevar a cabo otras acciones como colocar mosquiteros en puertas y ventanas, usar repelentes para evitar las picaduras y, en los bebes, volver a utilizar los mosquiteros en las cunas. De esta manera, podremos disminuir la población del mosquito.

Ante la aparición de fiebre de no más de 7 días de evolución, dolor de cabeza intenso, dolor en los ojos, en los músculos, en las articulaciones, aparición de manchas en la piel: consultar urgente al médico. No automedicarse con aspirina.

Lo más importante: Frente al Dengue, no asustarnos, tomar precauciones. Para que exista Dengue se necesita al mosquito. Sin mosquito no hay Dengue.

(Dr. Héctor Alejandro Armenti)

Facebooktwittergoogle_plusmail