“EL POLAQUITO” UNA PELICULA QUE REFLEJA UNA DURA REALIDAD

Una de las experiencias que llevamos a cabo con los chicos y adolescentes del taller de teatro del “Centro Juvenil Don Bosco” que funciona en la parroquia del padre Pepe es trabajar con películas que pueden ayudarnos a entender mejor la realidad en la que vivimos, a pensar los derechos de niños y adolescentes, las distintas formas en las que se impide el ejercicio de esos derechos y en los recursos a los que pueden apelar los jóvenes de nuestros barrios para decir basta.

Ese fue el caso de “El Polaquito”, película argentina filmada en 2004 que en gran parte transcurre en la estación ferroviaria de Constitución en la cual la mayoría de los intérpretes fueron actores no profesionales que vivían en situación de calle, entre ellos el actor protagónico, Abel Ayala, que en ese entonces residía en un Hogar de San Miguel. La historia del filme se basó en el caso real de un joven que trabajaba en los trenes y un día apareció ahorcado con una bufanda en Constitución, noticia que se publicó en 1994. El director, Juan Carlos Desanzo, juntó esta historia con otras que había ido conociendo y así armó el guión de la película.

La Pelu”, principal personaje femenino de la historia, fue interpretada por Marina Glezer, actriz nacida el 17 de octubre de 1980 y madre de dos hijos, que por esa labor ganó el premio a la mejor actuación femenina en el festival de Montreal (Canadá). Además, realiza acciones solidarias en villa 1-11-14.

Polaquito 5

Marina nos visitó para compartirnos su experiencia como actriz,  su experiencia de vida, su empatía por la causa de los jóvenes más desprotegidos y su interés por generar un cambio en nuestra sociedad y mantuvo un diálogo a fondo con los jóvenes del taller.

Marina: La película El Polaquito se rodó hace 13 años. En ese momento, había mucha gente en situación de calle en la estación, y la policía los corría, les pagaba, los criminalizaba. Los trataba de delincuentes en vez de incluirlos adentro de la sociedad. No hay que señalar al que no tiene, ni perseguirlo, hay que incluir y no excluir. Para mí fue de mucho aprendizaje porque había muchas chicas viviendo ahí en la estación, en ranchadas, en trenes abandonados, y era una situación muy difícil la de Estación Constitución. Ojalá que no vuelva a pasar eso, por eso es una película que para mí, sigue vigente”.

Jóvenes: ¿Cómo te sentiste al hacer el papel de La Pelu? ¿Te gustó?

Marina: Me gustó mucho hacer a La Pelu. No fui una chica que tuvo problemas económicos o dificultades de dinero a lo largo de mi vida como para sentirme como una persona de la calle. Pero sí, hay algo en mi corazón, que me hace identificarme con la situación de no tener nada. Entonces, lo que hice para construir e interpretar mi personaje fue estudiar a las chicas que sí estaban viviendo en la calle, en la estación. La Pelu se prostituye para juntar plata y había unas chicas que trabajaban ahí en la estación, entonces lo que hice fue preguntarles, y eso me llevó a un dolor muy grande. A partir de ese dolor me sentí una de ellas y pude armar a La Pelu. Abel Ayala, que hace al Polaquito, residía en un hogar de niños huérfanos de San Miguel, vivió dos años en la Estación Constitución y él me ayudó mucho a interpretar a La Pelu. Abel devino en actor y ahora está trabajando un montón. Así que me sentí bien haciendo el personaje, realmente para mí fue un desafío muy grande, y hay un antes y un después en mi vida, después de trabajar en El Polaquito.

Jóvenes: ¿Qué similitudes encontrás entre vos y el personaje?

Marina: Hay algo de esta situación de la que yo me siento parte, porque tuve muchas dificultades en la vida que pasar, muchas barreras que cruzar, y muchas cosas de muy niña que entender, cuando capaz somos niños y no tenemos todas la herramientas como para entender situaciones de adultos. Quizás no estamos preparados o no debiéramos ver pero vemos, y eso en la vida me ha pasado mucho, de ver y tener que entender situaciones de dificultades. Yo soy hija de militantes políticos que fueron perseguidos en la época de la dictadura militar, entonces desde muy, muy pequeña tengo memoria, que es eso es algo que no hay que perder nunca, de las cosas que tuvimos que entender y hacer, para poder salvarnos. Interpretar a La Pelu me hizo dar cuenta que uno, no se salva uno solamente, sino que cuando tiene que pasar ciertas barreras, entender determinadas cosas que se te van poniendo en el camino, las aprendés también para darles esas herramientas a otros. Entonces encontré como un canal con La Pelu para poder dejar contado, que no hay que no ver esa situación que sucede, que nos sucede a todos, le sucede a ella y le sucede a un montón de chicas.

Chicos: ¿Qué sintió tu personaje cuando muere el Polaquito?

Marina: Fue durísimo. La verdad es que ya estaba tan sobre el final de la película, y tan en personaje con La Pelu, que lo viví con esto que viví casi toda la película, la realidad era tan parecida a lo que estábamos contando en ese momento, que ver al Polaquito muerto, ahorcado con mi bufanda fue muy duro. Sobre todo porque había pasado de verdad, y porque tengo otro amigo, que en el ’95 lo mató la policía de un tiro en la nuca… y… fue muy duro y muy triste, más allá de que Abel Ayala que era el polaquito no se había muerto, en ese momento la escena fue cruda, real, y La Pelu está desgarrada y yo Marina también quedé muy cansada, me acuerdo de haber llorado casi ocho horas seguidas, porque hicimos esa escena todo el día, y no podía parar de llorar y creo que no pude parar de llorar después de filmar tampoco. Lloré mucho.

Chicos: ¿Y con la historia en sí, como te sentiste?

Marina: La historia en sí me parece tremenda, creo que no tiene que volver a pasar nunca más en la vida. Todavía pasa, la policía persigue a la gente pobre. No me gusta, peleo contra eso cada vez que puedo, lo digo en todas partes, lo hablo con todo el mundo, pero pertenezco a un medio en donde eso no está bien visto, y entonces me cuesta generar los espacios, que me den más lugar… Lo digo, porque siento que el que hace silencio frente a eso, es cómplice. Por suerte hay compañeros que están en la misma. Los actores en general… yo lo siento como que somos una gran familia. Dentro de esa familia hay mucha gente que piensa así, yo creo que gracias a estos últimos diez años, nos podemos ir agrupando para hacer acciones colectivas y no individuales porque son las únicas que funcionan. Si yo grito sola que la historia del polaquito me conmueve, solo a mí, no hace ruido, en cambio si somos cincuenta o cien gritando que estas historias no tienen que volver a pasar, se escucha más.

Chicos: Si vos hubieses sido verdaderamente La Pelu, ¿qué hubieras hecho en esas situaciones?

Marina: Como La Pelu es esa Pelu de la película, hubiera hecho todo lo mismo. Pero quizás hoy, La Pelu más grande, hubiera pedido ayuda frente a la explotación del rengo. Claramente ahí está el rengo como una figura del malo, y hubiera pedido ayuda a alguien que fuese bueno y que pudiera ayudarnos.

Chicos: ¿Por qué mató la policía al Polaquito?

Marina: Lo mató porque el Polaquito era chorro… y porque ataca al Rengo, que trabaja para la policía. La palabra corrupción está muy hablada últimamente… hay un sistema de corrupción entre las instituciones en este país, porque quien imparte la justicia de qué está bien y que está mal está corrupta, entonces es muy complicado desentrañar eso, porque no es sólo acá, es del sistema del mundo. Si el mundo tiene un sistema que no funciona, y las instituciones son corruptas es muy difícil decir lo que está bien y lo que está mal. Por supuesto que está mal robar, pero el Polaquito roba porque no tiene… porque alguien tiene mucho y él no tiene nada. Entonces, aparece  uno, como el Rengo, que dice “Yo le pago a la policía y hago trabajar al Polaquito” entonces el Polaquito siente tanta bronca y aguanta tanto todo eso que termina queriendo matar al Rengo, amigo de la policía… que también está corrupta, porque acepta que el Rengo le de plata para que persiga o no persiga a tal nene pobre, la policía termina matando al Polaquito, porque es pobre y porque es ladrón. ¡Esto es contra lo que tenemos que pelear!, porque los que tienen mucha, mucha plata no están presos, porque le pagan a alguien para que no lo mande preso…

Chicos: ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que te siguen? y a quienes vieron la película.

Marina: Hoy por hoy lo que vale mucho es Internet, YouTube… entonces, yo les diría a los jóvenes que agarren una cámara, que se agrupen, que hagan teatro, cine, que hagan tele, radio, y pongan en voz todos los problemas cotidianos, esos problemas de todos los días y de todos, que saben que existen y cuenten historias para que se pueda ver que estas cosas ocurren. Les diría que hagan talleres, que vayan a los Centros Juveniles, que les digan a sus amigos que los acompañen, y que vengan y se acerquen, y busquen siempre lugares en donde les abren las puertas para poder hacer. Que HAGAN! les diría.

Mariana Furmento

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