UN AÑO VIVIDO INTENSAMENTE

San Romero de América

La Escuela San Romero de América se encuentra al lado de la parroquia El Milagro, en la Villa la Carcova de José León Suarez. Desde hace tres meses, todos los días de la semana jóvenes y adultos pueden formarse ahí en distintos oficios. Lorenzo Gamarra, Mario Ibáñez, Víctor Ramos y Oscar Vieira son los responsables de que cada clase se desarrolle con éxito.

Un mundo de sabores, aromas y colores

foto16Lorenzo y sus alumnos

Lorenzo Gamarrao según le dicen sus amigos “Loro” o “Lorito” integra el grupo de hombres de la parroquia y es quien dicta el curso de gastronomía a dos grupos de alumnos, uno de jóvenes y otro de adultos. El curso tiene una primera parte de Introducción a la Gastronomía que abre el camino a la segunda parte, más compleja pero más entretlorenzo-gamarra-1enida. Sin la parte teórica no se puede avanzar sobre lo práctico, “no se puede entender la oxidación de la papa sin saber lo que es el pardeamiento enzimático. La teoría acompaña la formación”, explica Lorenzo a sus alumnos.

“Lorito”sabe que el cocinero crece cuando hace pero destaca la importancia de los conocimientos que acompañan a la acción. Un buen cocinero es capaz de superar las limitaciones técnicas que se le presentan, tiene conocimientos básicos en matemática e informática,puede seleccionar alimentos teniendo en cuenta sus propiedades nutricionales y es capaz de aplicar todas las medidas de seguridad e higiene correspondientes.

La clase del día es sobre comida fría. El grupo de jóvenes se prepara para poder armar y presentar sus platos, trabajan sobre una mesa llena de zanahorias, zapallos, morrones, pepinos y alguna remolacha suelta por ahí. El objetivo es convertir a un zapallo en un florero y una zanahoria en su flor. Con paciencia y cuchillo en mano comienza el trabajo de pulido de alimentos. Lorenzo le explica a sus alumnos que lo primero que tienen que hacer es visualizar la forma que quieren lograr en sus vegetales y así usando el cuchillo como lápiz empezar a crear. “Es terapéutico” se escucha decir a alguna alumna mientras prepara su flor.

 

Aprender de verdad

Mario Ibáñez,el docente de los vecinos que quieren trabajar en algún rubro vinculado a la electricidad, es técnico en electrónica y trabajó en el sector automotriz haciendo los montajes eléctricos, también es lutier y músico: hace y toca instrumentos. Los 12 alumnos del curso de electricidad van a la escuela tres días a la semana, tres horas por día. Es un trabajo más intenso porque el objetivo es capacitar a los chicos para poder trabajar en fábricas. “Nuestra responsabilidad es que los alumnos que vengan acá aprendan de verdad, que no sea un cursito más” explica Mario.11

El año de capacitación está dividido en dos partes. Primero enseña lo vinculado al electricista montador y domiciliario. Después especializa a los alumnos en lo que es el trabajo industrial que es donde hay más oportunidades laborales.

Lo que fueron vieron hasta ahora que es el trabajo domiciliario, uno de los alumnos incluso ya arregló un cortocircuito en la casa de un vecino. También trabajan con electrodomésticos: una vecina les trajo un horno eléctrico roto y pagó el arreglo con una torta.

La teoría acompaña la práctica. Por esto, los chicos que participan del curso de electricidad fueron en octubre a refaccionar un hogar de ancianos en General Rodríguez. “Es un hogar que está medio abandonado” explica Mario y hcieron instalaciones eléctricas nuevas.En San Romero los chicos aprenden a trabajar y a servir a los otros.

Además, desde la Escuela, están evaluando la posibilidad de formar una cooperativa de trabajo. De esta manera, la escuela podría garantizar una salida laboral segura para aquellos que finalicen la capacitación correctamente.

Árbitros también en la vida

Tres chicos de José León Suárez esperan convertirse en árbitros de fútbol en noviembre de este año. Los prepara Oscar Vieira, el presidente de la UAFA, la Unión de Árbitros de Fúoscar-vieira-1tbol Argentino. Los chicos se acercan a la escuela todos los jueves con la esperanza de llegar a dirigir un partido de fútbol. “Los estoy preparando para dirigir y para que aprovechen la salida laboral directa que ofrece el rubro” afirma el profesor.

La capacitación está dividida en dos partes: práctico y teórico. Ambas se llevan a cabo en la escuela San Romero aunque Vieira espera poder llevar a los alumnos a unas canchas de Once. Para finalizar, los alumnos van a cubrir un torneo de cuatro días en Pinamar lo que, junto con un examen teórico, les da la certificación de referís amateurs. La experiencia se lleva a cabo a modo de cierre y como enseñanza para la vida, allí los chicos van a poder compartir con otros árbitros y con los mismos jugadores.

Son pocos los requisitos para convertirse en alumno de Oscar. Lo importante es tener más de 16 años y estar en buen estado físico, “lo suficiente para poder correr la cancha” explica el docente. El resto de las cosas se aprenden en la escuela. Además, Vieira desataca que ni siquiera es necesario jugar al fútbol, es cuestión de aprender sus reglas.

Dueños de la palabra

Víctor Ramos estáa cargo del curso de periodismo en San Romero que se dicta los jueves, de 16 a 18 horas para los jóvenes y de 18 a 20 horas para los adultos. En las prime15ras clases del taller Ramos expuso acerca de la historia y el rol del periodismo en Argentina.

En esa instancia les explica a sus alumnos que los medios “tienen un poder muy positivo si se ejerce para informar y contribuir a la formación cultural y educativa de la sociedad o muy negativo si se destina a lastimar, causar dolor y perjudicar a otros. El periodismo es como la energía eléctrica, puede ser usada para dar iluminación en un hospital o para electrocutar y matar a un tipo”.

Una vez que los alumnos tuvieron noción sobre lo que estaban trabajando pudieron avanzar sobre los aspectos prácticos. Aprendieron sobre la estructura de la noticia y la creación de crónicas periodísticas. Un alumno del curso de adultos creó su propia nota en torno a su trabajo: atención en las guardias de un hospital. “Esto sirve para que en base al interés de cada uno podamos ir armando las clases y planificando ejercicios prácticos” explica el docente.

Lorenzo Gamarra, Mario Ibáñez, Víctor Ramos y Oscar Vieira son ejemplos de personas que ponen su profesión al servicio de la comunidad Don Bosco. Ellos llegan desde distintos lugares interesados por lo que está pasando en los barrios de Suárez y eligen quedarse gracias a la buena predisposición de quienes los reciben.

Guadalupe García Llorente

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