MIRADAS DE ADVIENTO

Los griegos tenían dos maneras distintas de comprender al tiempo, que fueron asumidas por el pensamiento cristiano.

Uno era el cronos : que es el tiempo que mide el reloj, el tiempo donde todo debe acontecer desde lo programado, desde lo que la acción humana es capaz de planificar y de lograr.

Otro muy distinto es el tiempo como Kairos . Este tiempo es definido como un tiempo de Gracia. Es donde sucede lo que da realmente sentido a nuestra existencia, es el tiempo de Salvación.

Nuestra propia vida en lo cotidiano se da entre estas dos coordenadas. Por un lado vivimos con el calendario, y con la prisa y la premura que este nos exige. Corremos tras las fechas y tras las horas casi impacientemente, viendo como todo se desarrolla, muchas veces como espectadores de un espectáculo que termina siendo ajeno a la propia vida.

Pero también, hay momentos en los cuales nuestra propia existencia cobra un sentido inusitado, a pesar del propio calendario suceden acontecimientos que nos hacen sentir plenos, alegres, con una autentica felicidad que nos colma y que nos hace sentir plenamente humanos.

El adviento es la preparación para el encuentro con el Dios de la Vida, que da sentido a nuestro vivir e incluso que pone en perspectiva todo el cronos que vamos atravesando.

Prepararnos implica necesariamente tomar conciencia del tiempo que vivimos, pero también de cómo nos merecemos vivir.

pascual-rostros-3FOTO MARCELO PASCUAL

Mirar las diferentes esperas del nacimiento de Jesús, nos puede ayudar a transitar el camino hacia la Navidad de una manera distinta. Por eso quisiera hacer referencia a algunas de ellas:

LA MIRADA DE HERODES. La primera que quiero mencionar es la mirada de Herodes. Él espera con el prejuicio de su propio poder. No quiere encontrarse con el que es distinto y que puede poner en riesgo sus privilegios. Siente que entre él y ese rey que esta por nacer hay una brecha que el mismo va a profundizar produciendo muertes a su alrededor. Su tiempo es el único tiempo que importa, y si para sostener su poderío tienen que ser asesinados inocentes no importa. Lo único que realmente le importa en esta historia es el mismo.

A diario vemos en nuestra sociedad estas miradas que al sentirse amenazadas, son intolerantes. El otro distinto se convierte en un enemigo, aunque no haya fundamentos para que lo sea. La salvación que este niño Dios trae, también es para Herodes, solo que el sentirse amenazado le impide verlo.

LA MIRADA DE LOS REYES MAGOS. La segunda mirada es de aquellos sabios, más conocidos entre nosotros como los “reyes magos”. Ellos también descubren que viene otro rey, pero al revés que Herodes, buscan descubrir que sentido tiene este nacimiento en sus vidas y se animan a correr el riesgo de encontrarse con lo inédito, lo que todavía no sucedió pero esta por suceder, lo que traerá algo distinto.

Para este mirar hacen falta al menos dos actitudes. Una es la esperanza que el tiempo que vivimos puede ser mejor, que lo que hoy tenemos no es un absoluto en si mismo, sino que esta en referencia a otras personas, y muy especialmente  en el mismo Dios, el cual nos invita a ser capaces de salir de nuestras seguridades y salir de nuestro encierros que nos separan y nos dividen.

Seguir una estrella, la estrella de Belén, es vencer la ansiedad que nos produce la exigencia de la inmediatez, del querer que todo ocurra ya, cuando yo quiero y a la manera que quiero. Es vencer la intolerancia con los que son y piensan distinto, pero también vencer la intolerancia que muchas veces tenemos con nosotros mismos.

LA MIRADA DE LOS PASTORES. Una tercer mirada es la de los pastores, que al escuchar las palabras del anuncio, rompen con lo cotidiano de la noche y van en búsqueda de un amanecer distinto. Un amanecer esperado durante generaciones pacientemente, un amanecer donde sus vidas puedan adquirir el verdadero valor que tienen y que ya no podrán ser despreciadas por los poderosos de aquel tiempo. Solo espera quien no es autosuficiente, quien se sabe y siente necesitado de la irrupción en su historia del mismo Dios. La fe de que las promesas que sus mayores habían compartido con ellos nutrieron la esperanza que les hizo posible ser pacientes en tiempos adversos y cuidar la posibilidad presente en sus propias vidas.

LA MIRADA DE JOSÉ Y MARÍA. La cuarta mirada es la de José y María. Mirada que debería inspirar a nuestras comunidades a atravesar el cronos presente.

santamaria-2FOTO CLAUDIO SANTAMARIA

El camino a Belén, no fue un caminar fácil. La promesa de salvación no venia con un “pare de sufrir” mágico que los alejaría de la realidad que vivía su pueblo. No les trajo la “seguridad” del poder ni el mando de un ejercito de ocupación extranjero, como eran las legiones romanas, para garantizar su seguridad. Caminaron con la certeza de la fe que llevaban en ellos al mismo Dios, el único que podía traerle realmente paz y plenitud. No fue el cronos el que los guió, sino la vivencia que todo tiempo es siempre tiempo de de Dios.

El adviento es una posibilidad de mirarnos en lo individual, en lo comunitario y en lo social y preguntarnos quien domina nuestro propio tiempo, cual es nuestro mirar de el momento de la historia que nos toca recorrer y al servicio de quien lo recorremos.

De esta manera una vez más reafirmar que el tiempo para nosotros no es como dice un dicho “dinero” (“time is money”), sino que es tiempo de alegría, de Gracia y de salvación, aunque los Herodes de hoy, que están al servicio del “dios dinero” pretendan hacernos creer lo contrario.

 por Pablo Rozen

 

Facebooktwittergoogle_plusmail