Sierras de la Ventana… PLANTAR BANDERA EN LA CIMA DE UNA MONTAÑA

Como todos los años, nuestros jefes del movimiento expedicionarios tuvieron su propio campamento en Tandil, hacia el que partieron el 26 de diciembre a la 10 de la noche, iniciando un viaje de aproximadamente 12 horas.
Apenas llegaron al lugar, tuvieron una charla con los encargados (Gonzalo y Daiana) tras la cual cargaron todas sus pertenencias en un trailer que las llevó hasta donde iban a acampar y ellos comenzaron la caminata de unos 16 km para llegar al lugar del campamento. Allí los jóvenes se dividieron en pequeños grupos para armar las carpas, almorzaron y de inmediato fueron a ponerse ropas cómodas para su primera actividad que era marchar hacia el río Nacientes del Naposta, ubicado en la Sierra Naposta que está al lado de Los Tres Picos. Pero dado que no alcanzaba el tiempo, todos los jefes volvieron al campamento.
Al siguiente día tenían que escalar el Cerro Tres Picos pero hubo cambios de planes. El Padre Pepe y Pachi decidieron retomar la caminata hacia el río Nacientes del Naposta que había quedado pendiente. Los jóvenes se levantaron a las 7:30 de la mañana y a la 8 horas salieron con el guía (Rubén Barrionuevo, quien lleva hechos más de 100 ascensos al Cerro Tres Picos). La marcha fue un poco cansadora y muchos se fueron desesperando porque querían refrescarse en el rio y al ir caminando, encontraban todo seco. Pero al avanzar encontraron un pequeño lago con agua que se podía tomar y refrescarse un poco. Desde ahí los jóvenes marcharon con más ganas, animados por la intención de llegar al rio Naposta. Una vez más, la falta de tiempo no les permitió llegar pero tuvieron el consuelo de poder meterse en un rio no tan profundo y ni tan grande, en el que se refrescaron.
Al otro día se concretaría el intento de escalar el Cerro Tres Picos y aunque los jefes eran conscientes de que el camino a recorrer era muy duro, confiaban en que con la ayuda de Dios y el compañerismo que había entre ellos iban a llegar.
Empezaron desde muy temprano y a las 4:30 ya estaban levantados, desayunando y alistándose para la gran aventura. Comenzaron a caminar a las 5, poco antes de la salida del sol. Iban sin guía y la marcha se les complico un poco. A mitad del camino muchos estaban cansados por el peso de lo que llevaban en sus mochilas (2 o 4 litros de agua y su comida) pero el compañerismo nunca falló y se alentaban y ayudaban entre ellos.
Al llegar al pie del Cerro algunos de los jefes decidieron plantar bandera ahí porque ya estaban muy cansados. La otra mitad siguió por un camino de ascenso no muy claro, en el que empezaron escalando los cerros más chicos hasta llegar al más grande.
Ahí mismo, en la cima del Cerro Tres Picos, nació una nueva insignia para nuestros jefes que les recuerda los logros que tuvieron y los que van a seguir teniendo desde la parroquia San Juan Bosco.

Natalia Nuñez

Facebooktwittergoogle_plusmail