TRADICIÓN CON MUCHA ALMA

Ritmos del folklore

Cada barrio es distinto, cada capilla también. Sin embargo, hay algo que todas tienen en común: día a día abren sus puertas a chicos y grandes para que puedan participar en distintas actividades. Este es el caso de Lorena Otero y Ezequiel Verón, dos hermanos de José León Suárez que juntos crearon el grupo folclórico “Alma y tradición” en el barrio Independencia.
Todo arrancó en abril del 2014 cuando a Ezequiel Verón le ofrecieron dar clases de baile en la salita de Independencia. Más tarde se sumó su hermana y rápidamente fueron acercándose chicos y grandes. El taller era tan exitoso que al poco tiempo tuvieron que trasladarlo a la sala de al lado de la capilla de Itatí. Y “así, sin querer – como explica Otero – se fue formando un grupo cada vez más grande”. La docente agrega que nada de lo que hacen fue planeado. Cuando empezaron ninguno era experto, ni profesor, ni había estado mucho tiempo bailando en un ballet. Pero, sobre la marcha surgieron necesidades que hicieron que Lorena Otero comience a estudiar.
En total son 60 los alumnos que todas las semanas se acercan a la Capilla a tener sus clases de baile. Al principio habían dos grupos, uno de niños y otro de adultos, pero las distintas edades de los chicos hacía que sea muy complicado dar clases. Así fue como se formaron los cuatro grupos que están vigentes hasta el día de hoy: infantil, pre juvenil, pre juvenil avanzado y adultos. Lorena explica que la división se hizo “para que sea más cómodo y para que ellos puedan aprender más”.
El grupo “Alma y tradición” tiene una característica que lo hace distinto: atrás de todas las actividades que hacen está la familia de Lorena y Ezequiel apoyándolos. Su mamá tiene facilidad para la costura y es buena con la máquina de coser lo que, en poco tiempo, la convirtió en la responsable de los vestuarios. Su papá también está presente, es quien se encarga de movilizar y trasladar a los chicos de un lugar a otro cuando es necesario. Nicolás y Zaira, sus hermanos más chicos, también encontraron rápidamente un lugar en el grupo; los miércoles y los viernes dan sus propias clases de baile a los chicos que recién empiezan.
Las primeras muestras de “Alma y Tradición” se hicieron en distintas capillas de la Parroquia Don Bosco, los chicos son parte de la mayoría de los eventos que lleva adelante la comunidad del padre Pepe. Esto fue un gran impulso para el grupo, pero también llevó a que los hermanos tengan que desarrollar más la imaginación. El público no podía ver siempre lo mismo por lo que tuvieron que preparar distintos bailes para cada evento. Tuvieron que innovar en los vestuarios, las coreografías e incluso los estilos de danza, así se agregaron a las clases el folclore tradicional, la danza sureña, la norteña y la coyita.
El trabajo de Lorena y Ezequiel es cansador y lleva mucha dedicación. Para cada muestra hay que hacer grandes movilizaciones, todos los chicos tienen que tener la vestimenta correspondiente y tienen que saber bien las coreografías. A pesar de eso, a los profesores les encanta lo que hacen y siguen adelante. Y, cuando pierden fuerzas, es la energía de los chicos lo que los motiva para seguir avanzando.

Guadalupe Garcia

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