Acá manda la Virgen de Itatí

Capilla y Pequeño Santuario de Itatí

[Festejamos el 20 de octubre por el Día de la Madre]

En el barrio de Independencia, a no más de dos cuadras de distancia una de la otra, se hallan dos realidades religiosas muy importantes para nosotros: La más antigua, la Capilla de Itatí, sobre Rivadavia, entre Castro y Palacios. La otra, el Pequeño Santuario de Itatí, sobre la Calle Malvinas, entre la Escuela 33 y el Centro de Salud.

Cualquiera que fuera ajeno a nuestra realidad barrial, podría preguntarse: “¿Por qué estas dos capillitas tienen la misma advocación y están tan cerca una de la otra?”

Muy bien, he aquí que develaremos el misterio:

La Capilla de Itatí surge hace muchos años atrás, con la llegada de los franciscanos a la zona. Se pensó en darle al barrio una presencia educacional y religiosa. Digo esto porque desde siempre en el Establecimiento de la calle Rivadavia, funcionó la Capilla que durante la semana albergaba cientos de niños en edad pre escolar, con la función de una Guardería. En sus años de oro Era atendida por las religiosas de mi Congregación, las Adoratrices de la Sangre de Cristo, más conocidas por las Hermanas de la Preciosísima Sangre. Las hermanas Rosa Masciopinto y Carmen Campanaro dieron la vida por amor a esa comunidad que las hizo suyas, como madres y amigas. Carmen sucedió a Rosa en la tarea. La primera muy fuerte y aguerrida; la segunda muy dulce y más bien de perfil bajo. La primera animó la comunidad por décadas, educando a muchos que hoy son padres y madres de familia. La segunda, murió en dicho lugar “con el delantal puesto”, sirviendo a los niños un budín de pan que ella misma les había hecho.

En la Guardería, en el tiempo de la hermana Rosa, se organizó una celebración en la cual todos los vecinos fueron invitados a llevar a la Capilla una imagen que los acompañara desde sus provincias o países limítrofes. Esta celebración concluía una gran Misión que como Iglesia Católica se vivió en el barrio. Dicen nuestros mayores, testigos del hecho, que al finalizar dicha celebración, cada vecino se llevó su imagen consigo. Y quedó en la Guardería una imagencita de la Virgen de Itatí (que aún se conserva). Pasaron los días, y nadie reclamó jamás dicha imagen. La Virgen se quiso quedar. Y es así que la comunidad decide ponerle ese nombre a la Capilla y Guardería: “Nuestra Señora de Itatí”. Generalmente se celebra el fin de semana cercano a su día, 9 de Julio, o de su coronación, el 16 del mismo mes.

 

El Santuario de Itatí surge por un llamado a la unidad y paz del barrio. En sus orígenes se vivieron ahí varios episodios de muerte despiadada, drama que crecía sin ningún motivo, como sucede con todo tipo de violencia. El Padre Pepe pensó en ir a buscar como comunidad a la Virgen de Itatí a Corrientes y ponerla en algún lugar que fuera visible para los vecinos. Fue así que descubrió un pequeño espacio de terreno destinado a la carga de agua, que se encuentra entre el Centro de salud y la Escuela 33. Lugar estratégico por el cual pasarían tanto las madres que van con sus hijos a la Escuela y el Jardín infantes que hay allí, como toda la gente que se hace atender en la salita del barrio.

Y así fue que en caravana de micros llegamos de Itatí, Corrientes, acompañados por tanta gente que marchó en procesión desde la plazoleta la calle Artigas y con  fervor, emoción y esperanza, llevamos a nuestra Madre hasta su actual casa: “El Pequeño Santuario de Itatí”.  Presencia de la Madre que nos cuida, nos da seguridad y a la cual se le pide por la paz y tranquilidad entre los vecinos. Madre que escucha tantos pedidos que le hacen todos los días quienes pasan por allí.

Las dos capillas realizan actividades compartidas y son parte de la misma realidad parroquial. Por eso,  nos gloriamos en tener a la Virgencita de Itatí “por partida doble”.

H. Patricia Ataria

 

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