El reino de la “Virgen Cartonera”

Santuario del Gaucho Antonio Gil

[Se celebra cada 8 del Mes]

Allá, “atrás” de la villa, más allá del zanjón, de los terrenos de relleno sanitario, de los basurales y de la autopista, se encuentra una zona que podría pensarse como “el patio de atrás” o incluso “la periferia de la periferia”. Allí bordeando el Camino del Buen Ayre se pueden observar desde lejos dos lugares icónicos de estas zonas: el Complejo Penitenciario Provincial (que incluye las Unidades 46, 47 y 48) por un lado, y el CEAMSE, donde disponen toneladas de sus deshechos la Ciudad de Buenos Aires y decenas de municipios del conurbano bonaerense. La Cárcel y la basura: dos lugares que representan crudamente distintas formas de descarte, la de aquellos que se equivocaron, fallaron o eligieron mal en la vida  y el lugar donde va todo lo que nuestra sociedad consumista desecha, le sobra o no quiere. Basta leer o escuchar al Papa Francisco y su contínua prédica contra la cultura del descarte para entender mejor lo que estos lugares significan y representan.

Y, justamente viendo esa realidad periférica y muchas veces de dolor, es donde muchos vecinos de la zona visitan a familiares privados de su libertad o donde aún después de tantos años muchas familias siguen cotidianamente repitiendo aquellas imágenes, que nos dolieron a todos, de decenas entrando a las montañas de basura para conseguir algo para revender, cirujear o incluso consumir. Allí, en ese lugar, fue donde se pensó construir el nuevo Santuario ¿Porque qué es la Fe si no se encarna; si no se hace presente en los lugares donde la gente sufre, sobrevive, trabaja o espera? Esa Fe fue la que movió al Padre Pepe a soñar, con tantos otros, este nuevo lugar de encuentro y espiritualidad. Así, las autoridades del CEAMSE cedieron un amplio terreno en el Parque General San Martín para poder edificar este sitio.  Un lugar con la advocación a dos devociones muy populares y provenientes del litoral: el Gaucho Antonio Gil y la Virgen de Itatí.

El 14 de octubre de 2017 fue, finalmente, la Misa de inauguración. Un hermoso día soleado recibió a cientos de vecinos y colaboradores de la Parroquia San Juan Bosco y de las Villas de José León Suárez; amigos de la Villa 21, invitados, cooperativas de cartoneros de la zona, autoridades del CEAMSE y muchos más. Si hasta unos recicladores trajeron la imagen de la “Virgen Cartonera”, una imagen de gran tamaño de la Virgen de Luján que preside una de sus carretas.

Desde entonces el Santuario constituye un verdadero “oasis” de la periferia: un lugar verde, rodeado de altos árboles, con una ermita con altar presidido por un Cristo crucificado elaborado manualmente por los aborígenes Wichis y con dos hermosas imágenes laterales artesanales y coloridas del Gaucho y de la Virgen de Itatí. Un lugar reparador donde las familias pueden ingresar para encontrarse con Dios, rezar, tomar unos mates, descansar juntos o simplemente poder tener un rato de silencio.  Así el Santuario es un verdadero lugar de encuentro con Dios, desde esa religiosidad popular tan genuina donde, encender una vela, estar callado mirando una imagen  o hacer silencio pensando en los seres más queridos o en aquellos que más sufren, se vuelve toda una expresión de espiritualidad.

Juan Meroni

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