La Piedra en la que se apoya la unidad

Nuestra Señora de Itatí-Barrio 13 de Julío

(9 de Julio)

Fueron los vecinos del barrio 13 de Julio, que está entre el barrio Curita y las vías del Ferrocarril Mitre, quienes decidieron colocar a su capilla bajo la advocación de la Virgen de Itatí, que además de ser patrona de la Provincia de Corrientes es venerada en el Chaco, Entre Ríos, Misiones, Santa Fe y Formosa, Paraguay y Uruguay, por lo que también es llamada “Reina del Litoral”. Su día se celebra el 9 de julio y su coronación se conmemora el 16 de julio.

En guaraní Itatí significa “piedra blanca” con lo que se alude a la roca de ese color que había en el lugar donde fue encontrada y al que la imagen vuelve cuando es trasladada a otro sitio.

La Virgen de Itatí  signó la fraternidad, la paz y la unión que llevó al mestizaje entre guaraníes y españoles a partir de su convivencia en las misiones jesuíticas, de donde aportaron una de las ramas de lo que vino a ser el pueblo argentino y ser hijos de la misma Madre hace más sencillo descubrirse como hermanos.

Con la misma mirada esperanzadora y el mismo manto evangélico que siglos atrás brindó por igual a los guaraníes nativos y a los sacerdotes venidos de Europa, hoy la Virgen se nos ofrece para unir al barrio y a los integrantes de cada familia y así como nos une a su Hijo Jesús y es nuestra intercesora ante Él, nos brinda su amor incondicional de Madre para instarnos a nuestra vez a amar al prójimo y realizar una paz verdadera, no solo en nuestro barrio, sino también en nuestro país y en el mundo.

Al mirar la imagen que tenemos en la capilla de 13 de julio vemos a una Madre dulce cuya mirada nos transmite paz y esperanza y nos asegura su eterna compañía, como si nos dijera “Jamás soltare tu mano” y nos asegura que si nos alejamos, Ella va a esperar con los brazos abiertos nuestro regreso.

 

Oración a la Virgen de Itatí

Tiernísima Madre de Dios y de los hombres,

que bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itati,

miraste con ojos de misericordia por más de tres siglos a todos los que te han invocado.

Atiende nuestras necesidades que Tu mejor que yo las conoces.

Concédenos un gran amor a tu divino Hijo Jesús y un corazón puro, humilde y prudente, paciencia en la vida, fortaleza en las tentaciones y consuelo en la muerte. Amen.

Karina Colasanti

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