“Estaba con toda la realidad en contra, y decidí luchar por mi hija”

NORMA

A pesar de la resistencia de su marido, decide seguir adelante con su cuarto embarazo y gracias a su coraje y la ayuda del Hogar, viaja desde Bolivia para tener a su bebé, y convence a su esposo de empezar una nueva vida en villa Carcova.

Yo, Norma, partí de Bolivia hacia la Argentina, sola con mis tres hijas de 8, 5 y 4 años a cuestas y una cuarta en mi vientre, Aysel Alin, que nacería en suelo argentino el 27 de agosto de 2018. Vine sola porque mi marido, al enterarse de mi último embarazo, se negó a tener otro hijo y yo decidí luchar por mi cuenta y llevarlo adelante sola. 
Ya instalada en Carcova, me enfrenté con la cruda realidad: 24 años, separada, sin trabajo, embarazada de 5 meses, más tres hijas a quienes cuidar, alimentar, vestir, escolarizar. Necesitaba de todo. Con muchos problemas, muchas necesidades económicas (preparar el ajuar de la bebé y ocuparme de todo lo que necesitaba para mis otras hijitas). Solo contaba con la ayuda de mi mamá; pero no era suficiente, era mucha carga para ella ocuparse de mí, de mis hijas y de mis necesidades.
Luego de un tiempo, regresé a mi país natal por cuestiones personales y afectivas. Restablecí el vínculo afectivo con mi marido, que seguía viviendo en Bolivia, y nos vinimos juntos para acá a emprender un nuevo desafío: el nacimiento y crianza de Aysel, buscar trabajo y establecernos definitivamente en esta tierra.
Había escuchado, por comentarios de algunas vecinas, que podía encontrar algún tipo de ayuda por intermedio del curita del barrio, el Padre Pepe. Gracias a su intermediación, conocí a Gladys, integrante del equipo que trabaja en el “Hogar del Abrazo Maternal”, en quien encontré contención y afecto. También Alejandra y las otras mamás se ocupan de que cada una de las chicas que llega al hogar encuentre una palabra afectuosa, mucho amor y respeto para cada una. Todas tenemos buen recibimiento, ayuda, una palabra cálida y un trato amoroso. Por eso, cuando me entero de que alguna chica duda de tener o no a su hijo, les recomiendo acercarse al Hogar porque, por lo que yo pude experimentar, es de lo mejor.
Actualmente estoy trabajando gracias a ese don natural que tengo, que es el tejido a mano. Hago cosas maravillosas que me generan un ingreso económico y me gustaría colaborar con el hogar; pero hoy, mis compromisos, me tienen muy ocupada.
Las circunstancias que rodearon el nacimiento de Aysel hacen que esta niña sea algo muy especial para mí. Es la más querida por el amor brindado por estas mujeres del Hogar que me abrieron las puertas de sus corazones, además de prepararle un ajuar de hermosa ropita, pañales y permitirme que tenga todos los controles de salud que nos hacen falta.
Yo estaba con toda la realidad en mi contra, mi separación, mi viaje a otro país, dejar mis amigas, abandonar mi casa, sin trabajo, sin saber con qué me iba a encontrar más allá de la ayuda de mi mamá que no me podía respaldar económicamente.
No tengo más que palabras de agradecimiento para Gladys y el grupo de mujeres y para todos los que me abrieron las puertas de la Capilla. Si alguna vez tuviera que pasar por la misma situación, no dudaría ni un momento en emprender este camino; sólo darles las gracias a todos y a cada uno de los que integran la obra del padre Pepe. En primer lugar, a él, que me escuchó, me comprendió y ayudó como nadie. Lo felicito y deseo de todo corazón que Dios lo acompañe para continuar con su tarea y quiero recordarle que si vuelve a encontrar a una chica en situación similar que le aconseje acercarse a la Capilla, porque sé que la van a ayudar y que va a estar enormemente agradecida.
Bendigo de corazón la obra del padre Pepe y espero algún día devolver algo de todo lo que recibí para que muchas chicas en situaciones similares puedan llevar adelante su embarazo; que no tengan dudas, que se acerquen, que cuenten su situación, que confíen, que serán recibidas con amor y encontrarán una solución a su situación y la fuerza necesaria para llevar adelante el embarazo hasta el final y para que, como yo, puedan agradecer y mirar a sus hijos a la cara con total felicidad y agradecimiento .

Miguel Di Chiara

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