NUEVAS COSAS BAJO EL SOL

 

Orígenes y desarrollo de los Hogares del Abrazo Maternal. Padre Pepe di Paola explica cómo funciona y cuándo nació la experiencia piloto en José León Suárez. Cuáles son sus perspectivas y cómo desarrollarla exponencialmente.

El sol brilla de un modo especial, nos abraza y resguarda de un frío agosto en Buenos Aires. En el Oratorio del Parque San Martín, entre el Ceamse y la Unidad Penitenciaria 48, San Martín, todo está preparado para celebrar. 
Ya pasó un año desde ese 10 de agosto donde se inauguró el primer Hogar del Abrazo Maternal, una iniciativa surgida entre las Villas de José León Suárez que acompaña y contiene a mujeres que transitan el camino de la vida.
Mientras en las primeras filas, mamás y papás presentan, orgullosos, a sus hijos, alrededor del escenario se ubican los integrantes del coro, los de Hogares de Cristo, los de la Escuela de Oficios, representantes del barrio y personas de todas partes que llegaron a compartir un sábado glorioso. En el escenario preparado para la celebración, tiene absoluto protagonismo la Virgen de Luján, una bandera que clama: “Ni un pibe menos por la droga” acompañada por fotos de los niños y niñas que nacieron en el seno de la familia grande que ha sumado al Hogar del Abrazo maternal. 
La misa que celebran el Obispo Gustavo Carrara, el Padre Pepe, Eduardo y Andrés junto al diácono Fernando y todo el equipo de colaboradores, emociona tanto como los cantores, el grupo de bailarines, las palabras, los silencios. Hasta el mismísimo Sol parpadea y se oculta disimuladamente para que no lo veamos llorar en el momento de la plantación de 27 olivos que llevan el nombre de cada uno de los niños. 
Las primeras filas se agitan y sonríen cuando Pepe llama a cada familia del Hogar del Abrazo Maternal para que planten los árboles y coloquen un cartel con el nombre de sus hijos e hijas. Todos nos conmovemos ante la belleza. La vida cobra más vida cuando los árboles se llenan de “Olivia, Noah, Johan, Braulio, Theo…” 27 orgullos. 27 legados. 27 futuros.
Padre Pepe, creador de la iniciativa, nos recibe con mate para esta entrevista donde nos cuenta en detalle, mucho más que una buena idea. Una idea buena.

-Cuéntenos qué es el Hogar del Abrazo Maternal, cómo funciona y cómo surgió esta iniciativa.
El Hogar del Abrazo Maternal es una iniciativa de la Parroquia y de los curas de las Villas. La presentamos oficialmente en la Villa 31, en el mismo lugar donde se encuentran los restos del padre Carlos Mugica. Ante el argumento mentiroso que las mujeres pobres necesitaban y querían el aborto libre y gratuito por los grandes problemas que sufrían (como consigna frecuente a la que acudían en la discusión sobre el aborto);nosotros sabemos, por vivir en las Villas, que ese argumento no es real; es una generalización incorrecta porque, al contrario, si generalizamos, podríamos decir que las chicas y las señoras de las Villas prefieren tener al niño, cuidarlo; 

muchas veces si no se hace cargo la mamá, se hace cargo la abuela, hay un cuidado de la vida muy grande. También tenemos la experiencia de las chicas del Hogar de Cristo, que, en situaciones de altísima vulnerabilidad, cuidan de sus niños y es, quizás, el único motivo que las hace vivir y salir hacia adelante. El camino de la vida. 
Pensamos que esta argumentación tenía que tener una respuesta acorde a la realidad, además del documento que hemos desarrollado. La realidad es que las mujeres de la Villa se organizan para atender a mujeres que están embarazadas y acompañarlas para que puedan tener bien a sus hijos. 
El mismo día que se debatía sobre el aborto, e independientemente del resultado, nosotros propusimos una organización en las Villas que tenga que ver con el cuidado de la vida. Esto de “recibir la vida como viene”, como es el lema del Hogar de Cristo, se da asimismo en este caso. No es solamente para mujeres de las Villas. Si quieren venir de otros barrios también las recibimos; se van a dar cuenta que aquí las mujeres cuidan la vida.

-¿Cómo funciona concretamente el Hogar del Abrazo Maternal?
Funciona de lunes a viernes en la Parroquia. Hicimos un convenio con la directora del Centro de Salud. Atienden a las mujeres, trabajan muy conectadas y se hacen talleres. También acordamos con el Gremio de Judiciales que ayuda en todos los temas legales que puedan llegar a tener que afrontar las mujeres.

-¿Qué tipo de contención reciben las mujeres? Por ejemplo, si soy una joven embarazada, llego a la Parroquia y el grupo aquí me abraza y contiene. A partir de ese momento ¿Cómo es el camino?
De lunes a viernes comenzás a transitar el camino en el espacio que funciona en la Capilla de Luján, en el corazón de Carcova y que a través de las reuniones, talleres, compartir el almuerzo, las charlas, -porque muchas veces pueden venir momentos de angustia pero también de alegría-, se va compartiendo con las mujeres que coordinan el espacio. Ellas son: Gladys, que es la coordinadora y dos ayudantes, Estela y Alejandra. Organizan talleres para desarrollar diversas capacidades y conversan acerca de cómo van transitando su embarazo, si se hacen los estudios médicos pertinentes (en coordinación con el Centro de Salud) y qué necesidades legales tienen. En esto está nuestro Trabajador Social que es Juan Meroni y va acompañando, al igual que Fede Pinto, que es el abogado.

-En la celebración del 10 de agosto, el Obispo Gustavo Carrara comentaba que esta iniciativa inspiró a muchas otras ¿Cómo sigue esto?
Gustavo mencionó que esta idea salió de acá, de estos barrios; a toda la gente le gustó mucho que esta idea buena inspire no solo espacios en Capital y Gran Buenos Aires sino, en otras provincias. Es algo que impactó bastante. Había grupos que ya venían trabajando en esta línea; nosotros le dimos visibilidad a una tarea de la Iglesia que algunos ya venían realizando. Ese día, con la plantación de los 27 olivos denominados con el nombre de cada chico, fue un signo importante para mostrar cómo se cuida la vida, con las mismas madres con sus nenes, plantando los árboles. Fue muy emotivo. Fue lo más significativo de toda la misa. 

-Emocionó mucho ver a las madres, porque el estigma de “la piba pobre que en definitiva querría no tener a su hijo”, no coincide para nada con lo que vimos. Ellas orgullosamente sostenían a sus hijos, lo más sagrado y propio del que no tiene nada. Emocionó mucho también ver a los papás ¿Qué mensaje reciben ellos? 
Creo que esa compañía que se le da a la mujer muchas veces también hace que resuene o tenga un efecto muy positivo en el vínculo con su pareja. Hay casos donde el muchacho no se hacía cargo de la situación y de pronto, cuando ve que su pareja está siendo contenida, que tiene una fortaleza espiritual, ayuda mucho a que el varón se vincule positivamente y empiecen a formalizar una pareja más estable. 

-Durante ese momento que compartimos no existían las grietas. En el marco de una discusión que tiene que ver con la cultura del descarte, sobre quién sirve y quién sobra, ¿Cómo cree que desde este tipo de iniciativas podemos tender puentes para que se desdibujen las grietas?
Nosotros estamos atravesando un momento especial de Argentina, porque vemos que se sigue la agenda internacional. La agenda que nos habla de un planteo de género que incluye el tema del aborto. Nosotros consideramos que está muy bien que haya igualdad entre mujer y varón, que se tomen medidas para equiparar lo que corresponda. Ahora, en el tema de querer imponer como un derecho de la mujer el nacimiento o no de un bebé, es donde está la diferencia. Sabemos que la ideología de género que viene desde afuera transmite que la realización de la mujer tiene orientaciones y sentidos que son diferentes a las experiencias de Argentina y de otros países latinoamericanos.

-Hace un año cuando creó el Hogar del Abrazo Maternal lo hizo tras su argumentación en el Congreso de la Nación sobre la presión internacional que atravesaba Argentina. Lo vinculó hasta con el Fondo Monetario Internacional con el cual se había abierto una negociación, -o sea implicaba la alineación de Argentina a un estatus jurídico vigente en la mayoría de los países de Europa-. Esto generó una discusión grande y hasta me atrevería a decir que modificó el equilibrio de los números al momento de votar la ley en el Congreso. ¿Lo propondría hoy? 
Para mí, la agenda internacional implica esto; cada uno le puede dar razones diferentes. Uno puede decir que es una cuestión de salud pública, otro podrá decir que es una cuestión de convicción, que es la mujer la que debe elegir. Hay argumentos diferentes… Sigo sosteniendo que es un tema que viene de afuera, que hay presiones internacionales; creo que las mujeres de los barrios sencillos, del interior, de las provincias, no son escuchadas. Sigue siendo un tema que se profundizó siendo planteado desde ámbitos intelectuales, trabajando sobre todo con la población de adolescentes y se tomó como una especie de reivindicación, de liberación, de causa noble.
Para mí lo que hay detrás es política de género, que está inclusive dentro de los puntos del G20, que tiene créditos y mueve muchísimos millones. Pero en esto no está la agenda de las mujeres pobres. 
Recuerdo en el debate del año pasado, que un Diputado oficialista preguntó: ¿A qué nos queremos parecer? ¿A Europa o a África? Y lo aplaudían también los que se llaman progresistas. Entonces ves que es algo transversal esta especie de ideología, que lleva a pensar un mundo donde el objetivo es parecernos a Europa. Ahora, ¿Vos vas a Formosa y piensan lo mismo? ¡No! ¿Vas a Chaco y piensan lo mismo? ¡No!. El mundo porteño considera al mundo de las provincias como atrasado, colonizado, feudal… Palabras que utilizan muchos para hablar de nuestra gente en el interior. Por eso creo que hay que dar una discusión seria. Nosotros estamos trabajando para ello y no para el conflicto.

-En el fondo es el viejo dilema “Civilización o barbarie”…
Exacto.

Viendo la experiencia de este año en el Hogar del Abrazo Maternal ¿Qué sugiere para potenciarlo o desarrollarlo a nivel nacional y que se haga exponencial?
Desde la Iglesia lo podemos hacer de manera muy simple. Hay mucha conciencia y no requiere más que la comunidad se organice para realizarlo. Es algo que se puede multiplicar en distintos lugares, inclusive de clase media. Por las consultas que tenemos pensamos que en el interior del país se van a abrir también muchos más centros y tengo la sensación de que esto va a seguir creciendo cada vez más y que va a ser una respuesta, inclusive si se sancionan leyes. Muchos van a tomar conciencia de que este tipo de contención a las mujeres es urgente. 

-¿Cómo se puede colaborar con el Hogar del Abrazo Maternal?
En nuestro caso pueden aportar todo tipo de cosas, la mayoría de las madres tienen muchas necesidades. Aquí brindamos el ajuar del bebé y pueden acercar ropa para las mamás y los bebés, pañales, leche maternizada, alimentos para los almuerzos y todo aquello que quieran compartir.  

Marina Méndez

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