“Si no fuera por el padre Pepe y su Comunidad, esto sería un caos”

MARÍA FERNANDA

Madre de ocho hijos y con nietos decide afrontar un embarazo a edad tardía sin la ayuda de su esposo, pero con toda la contención y el amor de las chicas del Hogar del Abrazo Maternal.

Soy María Fernanda, tengo ocho hijos y soy abuela; pero, además, soy la reciente mamá de Thiana, a quien ya no esperaba en este momento de la vida y de la que dudé tener porque mi marido me dejó sola. Pero, apareció Pocha como la promotora del hogar, me acerqué a las chicas y me convencieron de seguir adelante. Gladys, Alejandra, Blanca y las otras chicas embarazadas, que ya participaban del Hogar, me escucharon, me contuvieron. Recibí tanto cariño que no tengo más que agradecimiento. Además, me ayudaron con el cochecito, pañales, mamadera, ropita, para que a Thiana no le falte nada; hasta me regalaron un bolsito muy lindo.
Acá la paso muy bien porque además de estar todas acompañadas, aprendemos cosas lindas como globología. Alejandra nos enseña a hacer arreglos florales; Estela nos enseña cocina y Blanca cocina rico, muy rico. Gladys y todas las mujeres son como nuestras hermanas.
Yo me encontraba en una situación especial: ya con hijos casados, viviendo sola con mis cuatro hijas menores, preparando todo para que cada una vaya a la escuela y esperando a que se hagan las 10 de la mañana para venir al Hogar y encontrarme con las chicas. Eso me llena de alegría porque acá nos podemos desahogar de lo que nos pasa, además de comer la comida rica que nos hace Blanca con mucho amor.
Respecto al nacimiento de Thiana, las chicas se ocuparon de mí, ya que estaba sola con mi embarazo. Por suerte, la obstetra me aconsejó bien, ya que me había enterado del embarazo a los cuatro meses de la nueva vida. Después, Pocha me sugirió que venga a conocer el Hogar y el grupo de mujeres, ellas me iban a orientar y ayudar.
Me encanta estar en el Hogar. Ahora empezamos con los cumpleaños de los chicos, la mayoría ya va cumpliendo un añito y se los estamos festejando; nos están enseñando a hacer centros de mesa y otras cosas. Las chicas nos ayudan mucho y en todo momento.
Lamentablemente, no he participado de otras actividades porque la bebé sufre de neumonía y me insume mucha dedicación, mucho cuidado porque no puedo llevarla a distintas actividades; éstas son épocas de cambio de clima que pueden afectar su salud. Alejandra nos alienta y nos dice que participemos, que es muy lindo lo que se vive. Al menos, vengo los sábados a la noche a las misas que da el padre Pepe.
Quiero hacer una mención especial de Gladys que se ocupó de conseguir una aerocámara por el tema de la neumonía de Thiana, para mi otra nena la había tenido que comprar y me había salido muy cara. Respecto a mis otras hijas, ellas están felices porque Pepe puso ayuda escolar a la tarde; así que vienen del colegio, tiran las mochilas y nos venimos juntas para el Hogar. Acá aprenden muchas cosas lindas aparte de habituarse a la vida de la Capilla.
Ya invité a un par de chicas jovencitas a que se acerquen. En un principio vienen por necesidades insatisfechas; pero, después, complementan con todo lo bueno que se les brinda acá como ser amistad, cariño y palabras de aliento, contención y alguna comida rica.
Las mujeres del Hogar también son nuestras psicólogas, conocen nuestras familias, nuestras vidas. A pesar de que ellas también tienen hijos y nietos y una vida propia, siempre están para lo que necesitemos. Ellas son como mamás sustitutas. Alejandra, Estela y Gladys son las madrinas de Thiana, las madrinas más buenas que pude elegir.
Ya nos estamos preparando para el 10 de agosto, el aniversario de la creación del “Hogar del Abrazo Maternal”. El padre Pepe creó este hogar sin esperar fama, sólo ayudarnos a las mamás que como yo necesitamos ayuda. Todos los demás salen por televisión a hablar de las dos vidas, pero quien se desvive y busca recursos para satisfacer nuestras necesidades es Pepe y por eso, siempre vamos a estar agradecidas.
Mis últimas palabras son: ¡Gracias, padre Pepe y a toda su comunidad! Si no fuera por ellos, esto sería un caos. 

Miguel Di Chiara

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