UN ABRAZO PARA DOS

Un año para recordar

El número de Villas que llega a las manos del lector después de un año de silencio – debido a los costos insostenibles de impresión, papel y compaginación -, contiene una propuesta que no quisiéramos que pase inadvertida: un año de vida de la Casa del Abrazo Materno, la experiencia que nació en agosto de 2018 en pleno debate sobre la ley de legalización del aborto. La Casa del Abrazo Materno, tal como fue llamada desde el primer momento, comenzó en villa La Cárcova de José León Suárez, en la populosa 

provincia de Buenos Aires. Como afirmó Gustavo Carrara, el “obispo villero”, el día que se festejó el primer aniversario, “fue la primera en su tipo”: “Hay hoy por lo menos 20 lugares más del Abrazo Maternal que se han abierto, pero también hay que decirlo, esos 20 lugares más se inspiraron aquí». 
Durante este año la casa fue un punto de referencia para muchas jóvenes madres, que encontraron aquí la atención, acogida, acompañamiento en las dificultades y apoyo para buscar solución a muchos problemas, lo que en numerosos casos permitió modificar la decisión inicial respecto al hijo que iban a tener. Algunas de esas historias se cuentan en estas páginas de Villas. Así nacieron 27 bebés, que fueron recordados con otros tantos árboles de olivo plantados en un espacio verde concedido a la parroquia San Juan Bosco del padre Pepe y dedicado por él al “Santuario Gauchito Gil”.
Los Hogares del Abrazo Maternal y, en primer lugar, el hogar cuya vida documentamos en estas páginas, también tendrán en el futuro un rol importante, ahora que todo parece señalar que el tema de la legalización del aborto volverá a plantearse durante el próximo gobierno. «La agenda internacional implica esto; cada uno le puede dar razones diferentes» repite el padre Pepe, quien tuvo una participación relevante en aquella oportunidad. «Uno puede decir que es una cuestión de salud pública, otro podrá decir que es una cuestión de convicción porque es la mujer la que debe elegir. Hay argumentos diferentes… Sigo sosteniendo que es un tema que viene de afuera, que hay presiones internacionales; creo que las mujeres de los barrios sencillos, del interior, de las provincias, no son escuchadas. Sigue siendo un tema que se profundizó siendo planteado desde ámbitos intelectuales, trabajando sobre todo con la población de adolescentes, y se tomó como una especie de reivindicación, de liberación, de causa noble». 
Otros argumentos se pueden leer en la entrevista al padre Pepe di Paola que publicamos en este número de Villas, argumentos que acompañan un esfuerzo totalmente positivo para sostener y preservar la vida desde que comienza hasta su fin natural.
Unas pocas palabras más para recordar que en este número han colaborado varias personas que es justo mencionar por la gratuidad de su aporte. Las fotografías son de Marcelo Pascual, argentino, a quien los lectores de Villas ya conocen por los servicios de años anteriores, con la colaboración, en esta oportunidad, de Lucía Cantero Burroni, una joven fotógrafa de Campana. Los artículos llevan la firma de quienes los escribieron: Marina Méndez y Miguel Di Chiara, y fueron revisados por Hilda Luppi, mientras el diseño de la revista es de Florencia Thompsen y su estudio de fotografía. Un agradecimiento también a Inés Giménez Pecci, quien ha traducido un texto del italiano.
¡Que disfruten la lectura y las fotos!

Alver Metalli

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