UNO…DIEZ…MIL ABRAZOS…

Gustavo Oscar Carrara tiene 46 años. Nació un 24 de mayo en la Villa 1.11.14 y tras años de ministerio sacerdotal en Nuestra Señora de Luján de los Patriotas, en San Cayetano y en la Inmaculada Concepción, el Papa Francisco lo ordenó obispo el 20 de noviembre de 2017. Salió de la Catedral en andas de su pueblo, entre cánticos y sonrisas. En su báculo (el bastón de obispo), tiene grabadas a la Virgen de Luján y las Malvinas Argentinas. El obispo villero, como se lo conoce, e integrante del Equipo de Sacerdotes de Villas de Emergencia, reflexiona sobre la primera experiencia nacida en José León Suárez.

-¿Qué significa para usted el Hogar del Abrazo Maternal y cómo espera que evolucione?
La verdad es que, es una gracia inmensa, ver mujeres de los barrios que se organizan en
comunidad para acompañar a otras mujeres que llevan adelante un embarazo muchas
veces solas y cómo empiezan poco a poco en comunidad a encontrar una familia más
grande en la Parroquia. Cómo se abrazan para cuidar la vida.

-Usted comentaba que la iniciativa del Hogar Abrazo Maternal se está multiplicando
¿Cuántos se están inaugurando y dónde se encuentran?
Un poco esto se ha ido de las manos porque se han empezado a abrir de modo
espontáneo en varios lugares, son ya por lo menos 20, en varias villas de Capital y de
Provincia, pero también en Mar del Plata, en 9 de Julio etc.

– Ver a las niñas y niños nacidos en el Hogar que se inauguró el 10 de agosto del año
pasado y plantar un árbol con cada uno de sus nombres, fue una experiencia muy
emocionante ¿Qué mensaje tiene para los hombres y mujeres que se encuentran
transitando este camino?
La verdad es que yo diría que ellos me dan un mensaje de esperanza a mí, emociona su
silencioso trabajar en comunidad, según eso que le gusta decir al Padre Pepe: esta es
una comunidad que reza, calla y trabaja.

– ¿Cómo podemos desde nuestro lugar abrazar en la alegría y en el dolor a cada
persona; cómo logramos en su opinión compartir la vida como viene y generar un
círculo virtuoso de vida y amor?
Dice Jesús, según nos recuerda el libro de los Hechos de los Apóstoles, que: “hay más
alegría en dar que en recibir”; La vida del cristiano es Amor y Servicio. Y en ese camino
anda la comunidad de San Juan Bosco.
Si como creyentes hemos experimentado realmente la Misericordia de Dios, no
podemos dejar de conmovernos ante las injusticias sociales. Y ante un ser humano que
sufre y que llega a la puerta de nuestras comunidades; no deberíamos preguntarle si
tiene un nombre que lo recomiende, o qué nacionalidad tiene, o qué religión tiene.
Sino tan solo preguntarle ¿Cuál es tu dolor? ¿Cuál es su sufrimiento?

-¿Qué decimos y qué entendemos cuando hablamos de pueblo? ¿Qué tipo de líderes pueden incorporarnos a todos?
Cuando hablamos de “pueblo”, debe entenderse el conjunto de personas que no
caminan como individuos sino como el entramado de una comunidad de todos y para
todos, que no puede dejar que los más pobres y débiles se queden atrás: El pueblo
desea que todos participen de los bienes comunes y por eso acepta adaptarse al paso
de los últimos para llegar todos juntos. Los líderes populares, entonces, son aquellos
que tienen la capacidad de incorporar a todos, incluyendo en la marcha juvenil a los
más pobres, débiles, limitados y heridos. No les tienen asco ni miedo a los jóvenes
lastimados y crucificados.” (CV 231)

Marina Méndez

Facebooktwittergoogle_plusmail