“El patio es tan importante como el aula”

Un sueño que comienza a ser realidad

Como se gestó el Club San Juan Bosco, los valores que los sustentan, su originalidad y los amigos que lo apoyan: entrevista al fundador, padre José María di Paola

Un domingo cualquiera en la Parroquia San Juan Bosco en Villa La Cárcova, todo brilla en color blanco. Es día de bautismos, comuniones y confirmaciones. Bebés de pocos días de vida, niños, niñas y adolescentes, unidos en una cita de honor. Con vestido blanco, torzadas con flores silvestres y una gran sonrisa, vemos a Flor, una de las integrantes del Club San Juan Bosco. Terminada la ceremonia, vuelve al patio con su short, casaca y zapatillas, para jugar con sus amigos, manteniendo su impecable peinado. Se acerca, cómplice y feliz, para anticipar que se viene una ronda de penales e invita a participar. Nos sumamos. Vemos en ella y en todos los chicos y chicas, nuestra mejor alegría, nuestra mayor esperanza. El sueño de Padre Pepe sumó un capítulo imprescindible, el Club San Juan Bosco.

¿Cuándo se gestó?

Tiene su origen en nuestra mirada de la educación. Nosotros transmitimos valores a través de la palabra, la catequesis, los campamentos, los oficios… de muchas formas. Para nosotros, el deporte también es una transmisión de valores, una escuela de vida, y lo venimos llevando a la práctica desde hace tiempo con distintas iniciativas que surgieron en la parroquia, como el fútbol, el cricket y el espacio recreativo que tiene cada grupo. El club para nosotros es un generador de identidad junto con la parroquia y su proyecto. A través del club también llegamos a gente que tal vez de otro modo no llegaríamos. Aquí el que enseña valores, a quien obedecen y observan, es el profe. En el patio, a través del deporte, se aprende de esfuerzo, se ayuda en el proyecto de vida. Hay chicos y chicas que están estudiando y desarrollando distintas iniciativas personales y el club les permite practicar el deporte que les gusta, con profes que son ejemplos: hombres y mujeres que transmiten lo mejor y desde el deporte ayudan a “sacar de la esquina”, a superar el “no hacer nada o hacer cosas que no se tienen que hacer” y pasar a identificarse con un proyecto de vida positivo.

Pudimos entender con la presencia de Víctor Lupo que el club tiene cosas muy interesantes que no tienen otras instituciones y gracias a su prédica nos inspiramos. Creo que fue bueno no hacerlo al principio.

¿Qué hay de Don Bosco, qué hay de los salesianos y qué hay de padre Pepe en la fórmula educativa, y también operativa, del Club San Juan Bosco?

Cuando le pusimos el nombre a la parroquia, el Obispo Guillermo me preguntó qué nombre queríamos ponerle. Él estaba abierto, pero sin duda también iba a opinar. Yo le dije San Juan Bosco, porque el trabajo fundamental tenía que ver con la prevención. A él le pareció muy bien y no había ninguna otra parroquia con ese nombre en toda la diócesis de San Martin; incluso el obispo había ido a un colegio salesiano. Por eso desde el inicio está el espíritu de Don Bosco y la forma de trabajar de los salesianos. El patio es más importante que el aula. Y la parroquia tiene que ver con esto de desarrollar la capacidad de la comunidad en todas las ramas. Por eso digo que fue bueno no empezar con el club, sino que empezamos construyendo comunidad. Capillas, grupos de mujeres, de hombres, catequesis, actividades…Vida. Y así como la parroquia tuvo escuela después de un tiempo, también tiene club tras haber caminado y construido comunidad. Es un espacio de mucha participación donde hay mucha gente apasionada y colaboradores que van poniendo mucho. Se dan cuenta que es algo distinto, que tiene que ver con la comunidad organizada, la construcción de valores y el desarrollo de capacidades.

Este sueño que usted tuvo comenzó a generar una capilla, escuela de oficios, club, esperanza. ¿Qué tipo de líderes se están gestando acá? ¿Qué clase de persona estamos acompañando compartiendo la vida como viene?

Lo más importante es que a través de la Iglesia van a desarrollar su personalidad y soñar con un futuro todas las personas que participan. No es tanto formar líderes sino desarrollar su vida desde la fe, desarrollar sus capacidades, compartir con su familia y la comunidad, transformar el barrio donde viven… Por ejemplo, el otro día fui al viaje de los primeros egresados, los que por primera vez egresan del secundario, todos adultos. Estaban realmente felices, compartimos un momento muy lindo. Algunos ya se anotaron en la Universidad de Hurlingham. Otros no, y quizá se dedicarán a desarrollarse en oficios. Las historias son diferentes pero lo importante es que lograron una meta en comunidad. El hombre se desarrolla en comunidad.

Usted dijo una frase brillante “El patio es tan importante como el aula” en relación al desarrollo de valores y la importancia del juego. Hoy tenemos dos polos: chicos que se depositan en lugares educativos donde los llenan de contenidos y presiones; chicos que viven en situación de vulnerabilidad. Ambos atravesados por el drama de las sustancias, entonces unos se drogan por hambre, otros por soledad. ¿Cómo articulan el encuentro de chicos de diferentes lugares y sistemas preventivos?

Para mí los pibes, al tener un ámbito saludable y positivo con un profe, en un club (que puede ser profe de educación física o el profe que coordina una actividad con el corazón, aunque sea albañil y le dicen profe), través del deporte, en el patio, empiezan a aprender sobre esfuerzo, organización, autoridad, lo recreativo…Los ordena. Por eso es importante que el patio este bien dirigido. Si hay alguien que sepa transmitir valores positivos a los chicos, los va a ayudar en todos los ámbitos: educativo, deportivo, social, de un oficio, lo que sea.

Los curas de las villas, cuando hablamos de integración urbana no hablamos solamente de una calle que conecte dos barrios, sino de una complementariedad. Las clases medias tienen mucho que aprender de las clases humildes de barrios obreros y viceversa. Que los barrios obreros miren a las clases medias desde una perspectiva de integración. Es en este compartir donde se va generando una cultura del encuentro, como dice el Papa Francisco.

Es importante distinguir “integración urbana” de “urbanización”. ¿Cómo ve el desarrollo de políticas públicas al respecto?

Depende de los lugares. En distintos espacios del país se aplica y hay autoridades que tienen este concepto que hemos acuñado los curas de las villas. Es algo que al menos se fue transmitiendo y proponiendo; ya se habla de “integración urbana” y se busca eso, intentando relocalizar viviendas o integrando servicios, escuelas, amigos.

¿Cómo incide la base alimentaria que tienen los chicos en el desarrollo de deportes y educación?

Es un desafío grande. En todas las actividades incorporamos un desayuno, una merienda, un almuerzo…Acompañamos todo lo que podemos, es algo prioritario para organizar aún mejor. Las empresas están lejos todavía de tener responsabilidad social y es un desafío muy grande también para este sector.

¿Podría desarrollar un poco más la expresión que se usa siempre “Deporte como escuela de vida”?

Cuando el deporte se vive como hablamos desde lo educativo, sentido de pertenencia, proyectos, del juego donde nadie queda fuera, desarrollo de capacidades, espiritualidad, se transforma en algo que enseña de forma permanente. Mucha gente que ha participado bien del deporte tiene una formación humana muy sólida más allá de lo que pudo haber estudiado formalmente.

Nosotros vemos que al deporte, así como a un campamento, lo podemos llamar escuela de vida. Es una transmisión de valores y organización de la vida con un sentido espiritual muy profundo. Es una alternativa para enseñar a vivir bien. Uno puede hacerlo a través de una persona que enseña deporte en un potrero, pero cuando lo haces desde un club, tenés un montón de elementos que aglutinan, que dan pertenencia, identificación con los colores… El club es mucho más que un polideportivo.

Cuando vienen los deportistas famosos acá a dar sus clínicas vemos como inciden positivamente en la comunidad. Hemos visto a Fillol, la Tigresa Acuña, Marcelo Gallardo, solo para nombrar algunos.

¿Cómo sigue esta iniciativa?

Recién empezamos y se está dando paulatinamente. Hay personas que son muy conocidas y con su testimonio dejan marca, como el caso de Marcelo Gallardo, quien comunicó que el mayor éxito es mantenerse humilde.

En el encuentro con Fillol, que tiene un testimonio cristiano y de fe interesantísimo, vamos a pasar un video antes, para poner en contexto a las glorias. Lo mismo con la Tigresa Acuña, su testimonio y su lucha para poner a la mujer en lugares que no eran aceptados.

Cada uno tiene que ser él mismo y valorar el lugar hasta donde llega, no sentirse fracasado. Lo importante en realidad es que el deporte ayude a ser una buena persona.